El mundo siempre se caracterizó por las diferencias entre los países del norte y los del sur. Siendo estos últimos los países pobres. En la Europa sin fronteras también se traza una línea imaginaria que separa a los países con una vara de medir que llaman PIB, la EUROFRONTERA.
Los jóvenes de la franja sur son proveídos por sus países de origen de toda la educación necesaria para su futura incorporación al trabajo. Pero con un mercado laboral tan debilitado y precario, estos jóvenes se ven obligados a emigrar, como tal vez hicieran sus abuelos décadas atrás. La diferencia estriba en que estos jóvenes están sobradamente cualificados y en la mayoría de los casos acaban asumiendo las mismas funciones que los emigrantes de un siglo atrás. Empleos precarios, así exporta Europa mano de obra barata para tareas de baja cualificación.
En todo caso, si no son capaces siquiera de encontrar empleo, futuras leyes se encargarán de limitar su estancia. Así, de un lado a otro, los jóvenes europeos se ven abocados a la precariedad, a la movilidad forzada y en el peor de los caso a la exclusión social.
—
Live Performance, 2014 · Duración aproximada 15′
Presentada en Flux Club [Antic Teatre], Barcelona, España · Septiembre 2014
Fragmentos
