El estigma que aún sufrimos las personas que convivimos con VIH es una herida constante, una máquina implacable que sigue funcionando a pesar de los avances científicos y sociales.
Esta máquina del estigma se alimenta de desinformación, prejuicios y miedo, perpetuando mitos que nos reducen a simples diagnósticos. Sus engranajes invisibles —el rechazo, la discriminación, el silencio— operan silenciosamente en nuestra cotidianidad, marcando nuestros cuerpos y nuestras relaciones con un sello que no elegimos.
Cada interacción en la que somos juzgados o tratados como peligrosos no es más que una gota de tinta que esta máquina inscribe en la narrativa colectiva, perpetuando una imagen errónea y dolorosa. Deconstruirla es un reto urgente y necesario, para que podamos, al fin, vivir sin ser definidos por la ignorancia ajena.
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Performance en vivo, 2024 · 40’
Presentada en «La vida en positivo», Estudio RGF, Madrid · Comisariada por CESIDA
